lunes, 12 de noviembre de 2012

Abandono de adulto mayor será penado con carcelería

La bancada de Perú Posible propuso hoy, mediante proyecto de ley, sancionar con hasta cinco años de cárcel el abandono del adulto mayor y de los menores de 12 de años, con el fin de proteger a la población más vulnerable.

De acuerdo a la iniciativa, será sancionado con pena privativa de libertad no menor de seis meses, ni mayor de cuatro años, a quienes abandonan a un adulto mayor que requiera de cuidados propios de su edad.

Cuando el abandono es por parte de familiares en el cuarto grado de afinidad, el proyecto plantea que la pena sea no menos de seis meses ni mayor de cinco años.

Y a quienes exponen a peligro a un menor de doce años, la pena será privativa de libertad no menor de dos ni mayor de cuatro años, y en caso se obligue a mendigar públicamente, la pena será no menor de dos ni mayor de cinco años.

Según explicó el legislador Marco Falconí, solo en Perú existen alrededor de 800 mil adultos mayores, de los cuales, el 27 por ciento pertenece a la población económicamente activa, y del otro 73 por ciento restante no tiene trabajo y muchos de ellos están en situación de abandono.

En la fundamentación del proyecto, indica que ya la normatividad nacional previó en la Ley 28803 la protección de los derechos de las personas mayores por tratarse de un derecho fundamental inherente a ellos por su condición seres humanos.

Falconí sostuvo que el índice de abandono de adultos mayores es muy alto en el país, pese a que no existe estadística que pueda reflejar dicho problema, pese a la repercusión social que reviste.

“Es así que los adultos mayores deben tener una mayor protección legal frente a situaciones de abandono y maltrato, habida cuenta que por su edad y condición son sujetos de cualquier peligro, tanto para su cuerpo y su salud”, argumentó.

Por ello, indicó que el proyecto de ley busca sancionar a aquella persona, descendiente, familiar directo o indirecto, que abandone intencionalmente a un adulto mayor desvalido, causándole mayor afectación a su vida.

Desde el punto jurídico, recordó que el artículo 4 de la Constitución precisa que el Estado protege al niño, el adolescente, a la madre y al anciano en situación de abandono; mientras que el Código Penal recoge el principio de lesividad sobre bienes jurídicos tutelados por la ley.

“El abandono es un tipo de maltrato, cuya característica es la desatención voluntaria o involuntaria del cuidador o familiar respecto a sus obligaciones hacia la persona mayor”, refirió.

Agregó que ello se manifiesta en no atender las necesidades básicas de alimentación adecuada, vestimenta, medicación de acuerdo a las dosis u horas que corresponda, atender la higiene personal cuando no lo pueda hacer por sí solo, entre otras.

Fuente: La Republica.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Vejez, diabetes e hipertensión, causas de infarto cerebral

La enfermedad vascular cerebral es la segunda causa de demencia en la población adulta, después del Alzheimer, según indica Antonio Arauz Góngora, especialista del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de México, al explicar la importancia de prevenir este padecimiento.

El especialista reconoce que este padecimiento se ha incrementado a nivel mundial debido al envejecimiento de la población, aunque aclara que las personas hipertensas o con diabetes mal controlada, así como las mujeres, tienen mayor posibilidad de presentar un infarto cerebral, principal complicación de este mal.

Incluso, 80 por ciento de los infartos cerebrales están relacionados con la obesidad, diabetes, hipertensión arterial, cardiopatías, colesterol y triglicéridos elevados; sin embargo, también existen otros factores de riesgo poco conocidos y diagnosticados como la fibrilación auricular, una arritmia cardiaca frecuente en adultos.

La enfermedad vascular cerebral se debe a la falta de la adecuada irrigación sanguínea a cualquier parte del cerebro, ya sea por la oclusión de una arteria o por la ruptura de un vaso, con lo que provoca hemorragia. Pero a diferencia de un infarto cardiaco, el del tipo cerebral muestra diferentes signos previos, de acuerdo a la región afectada.

Así, es posible que se presenten desviación de boca, dificultad para hablar o pérdida de movilidad en una parte del cuerpo, por lo que es importante acudir al médico de presentar alguno de estos síntomas.

Esta variedad sintomatológica dificulta la identificación inmediata de eventos vasculares cerebrales, por lo que a nivel mundial están subdiagnosticados por médicos generales, que es otra causa por la que devienen mayores complicaciones.

Por ello, los infartos cerebrales deben considerarse una urgencia médica, donde el paciente requiere de atención hospitalaria dentro de las primeras tres horas del inicio de signos. Ya en el hospital se le hará una tomografía del cráneo y, con algunos datos clínicos adicionales, un profesional de la salud ofrecerá la estrategia terapéutica más adecuada.

A pesar de que la edad avanzada es uno de los factores más relacionados con la enfermedad vascular cerebral, existen acciones que las personas adultas pueden hacer para prevenir su aparición, como mantener un estilo de vida saludable que incluya ejercicio, dieta equilibrada, evitar fumar y reducir el estrés. En tanto que los pacientes con diabetes, además de seguir esas recomendaciones, deben controlar sus niveles de azúcar en la sangre y realizarse pruebas de laboratorio con regularidad.
Los infartos cerebrales están relacionados con la obesidad, diabetes, hipertensión arterial, cardiopatías, colesterol y triglicéridos elevados. Foto: Getty Images
 
Fuente: Terra.

jueves, 8 de noviembre de 2012

¡A ejercitarse se ha dicho!


Muchas veces los adultos mayores pierden capacidad de valerse por sí mismos, más que por la propia edad, por la inactividad, perdiendo equilibrio, flexibilidad, fuerza y resistencia. Pero la naturaleza tan noble nos permite mejorar y recuperarnos con el ejercicio.

Dicen que "el ejercicio es como una cuenta de ahorros: en la medida que se invierte más, más vamos a obtener de ella".

De ninguna manera se puede trabajar resistencia, fuerza o flexibilidad si no hay equilibrio. Cuando el adulto mayor pierde el equilibrio pierde también la seguridad.

Las guías del American College of Sports Medicine (ACSM) y American Heart Association (AHA) sugieren lo siguiente para menores de 65 años:

1. Ejercicios moderadamente intensos (cardio) 30 minutos diarios, 5 días a la semana o

2. Ejercicios vigorosamente intensos (cardio) 20 minutos diarios, 3 días a la semana y hacer de 8 a 10 ejercicios de entrenamiento de fuerza (8 a 12 repeticiones cada ejercicio) 2 veces a la semana

Mientras que, para los que tienen más de 65 años, sugiere:

1. Ejercicios aeróbicos de moderada intensidad 30 minutos diarios, 5 días a la semana o

2. Ejercicios aeróbicos vigorosamente intensos 20 minutos diarios, 3 veces a la semana y hacer de 8 a 10 ejercicios de entrenamiento de fuerza (10 a 15 repeticiones cada ejercicio) 2 a 3 veces a la semana.
 
Y si hay riesgo de caída, trabajar ejercicios de equilibrio y tener un plan de actividad.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Fragilidad y dependencia vs. Envejecimiento saludable

Mientras más tarde aparecen las enfermedades crónicas que se pueden prevenir -como la enfermedad cardiovascular-, aumenta la incidencia de enfermedades crónicas no prevenibles como las demenciales o aquellas que causan deterioro sensorial, que en consecuencia son las que originan mayor dependencia.

La fragilidad del adulto mayor depende de su salud física, su situación social y su estado mental. Y se va formando a lo largo de los años (incluso decenios). La fragilidad también es la dependencia en otros niveles, como el económico (amplia y autoestimulada), la afectiva e incluso la física, cuando se compromete el desempeño en cosas elementales de la vida diaria.

El deterioro de la capacidad funcional que lleva a la dependencia conducen a un deterioro de la calidad de vida. Por eso se debe brindar el apoyo, buscando siempre la recuperación o el mantenimiento del nivel funcional.
Si al llegar a ser adultos mayores logramos mantener nuestra vitalidad física e intelectual, seguiremos aportando a la familia y a la sociedad, y lo más enriquecedor: brindar la experiencia a los niños.

Niño saludable, adulto mayor saludable

Estudios han concluido que para lograr un envejecimiento saludable se debe considerar la dieta(entiéndase dieta como la alimentación general que recibimos), el ejercicio y las formas cómo nos enfrentamos a las adversidades.

Los investigadores de la Universidad de Harvard llevaron a cabo un estudio a lo largo de 60 años, identificando siete factores que parecían predecir un envejecimiento saludable y feliz:

1. El consumo moderado de bebidas alcohólicas
2. No fumar
3. Un matrimonio estable
4. El ejercicio
5. El peso adecuado
6. Los mecanismos positivos para lidiar con las dificultades y
7. La ausencia de depresión.


Ellos concluyen que "una ancianidad activa y feliz bien puede que no sea cuestión de los astros ni de la suerte, sino de nuestros genes y de nosotros mismos".

jueves, 1 de noviembre de 2012

¿Cómo ser un adulto mayor sano y feliz?



“Saber envejecer es una obra maestra de la sabiduría, y una de las partes más difíciles del gran arte de vivir”.
                                                                                                                           Henri Fréderic Amiel



Llegar a ser adulto mayor en este siglo no es difícil, pero lo que deseamos es llegar a ser un adulto mayor autónomo e independiente.




Según cifras del Minsa que datan del 2005, en el Perú la población adulta mayor para el 2025 representará el 13,27%. Para los países en desarrollo, una persona es considerada adulto mayor a partir de los 60 años y en los desarrollados, a partir de los 65 años.

En el Perú la esperanza de vida al nacer para ambos sexos, según el INEI, es de 71,2 años y la proyección para el 2015 es de 72,5 años. Comparado con el año 90, que era 64,3 años, este aumento en la longevidad, si bien es cierto nos alegra, nos hace preguntarnos ¿cuántos años serán con calidad de vida o con vida saludable?

La cuestión no solo es vivir más, sino mejor, con esa independencia y autonomía que deseamos. De ahí que, para lograr esta famosa calidad de vida y para evitar la dependencia, la OPS recomienda impulsar el envejecimiento saludable en todo el mundo.

¿Y cómo se está trabajando para un envejecimiento saludable?

Haciendo promoción de la salud en todas las etapas de la vida (desde antes de la gestación), en la prevención y control de enfermedades crónicas no transmisibles como cardiopatías, arteriosclerosis, diabetes, obesidad, hipertensión arterial, salud mental y en el impulso de políticas favorables al envejecimiento activo y saludable.

Las afecciones crónicas más frecuentes en los adultos mayores en todo el mundo son las cardiovasculares, el cáncer, la diabetes, la osteoartrosis, las pulmonares y los desórdenes mentales como la depresión y la demencia (enfermedad de Alzheimer).

En los países en desarrollo, todas las enfermedades agudas y crónicas de los adultos mayores están exacerbadas por la pobreza persistente y la falta de servicios apropiados y las afecciones que generalmente son la limitantes en el adulto mayor son la demencia, los accidentes cerebro vasculares (o derrames) y la fractura del cuello del fémur (cadera). Segun esto podemos aprender a prevenir.

Fuente: Minsa.

lunes, 29 de octubre de 2012

Vivir en el espacio previene el envejecimiento


Como ejemplo ilustrativo Einstein planteó la paradoja de los gemelos que más tarde fue utilizado por muchos escritores de ciencia ficción. Un gemelo es enviado al espacio, el otro permanece en la Tierra

¿Quiere vivir mucho tiempo? A continuación, vaya al espacio . Recientemente, un grupo internacional de científicos, la exploración de los cambios en el cuerpo de los astronautas, se ha encontrado que al estar en un entorno de espacio vacío impide un envejecimiento de los músculos del cuerpo y reduce la expresión de algunos genes. Esto conduce automáticamente a una prolongación del ciclo de vida , dijeron los investigadores.

La idea del espacio “longevidad” no es nuevo. De la ciencia ficción, sabemos perfectamente que el tiempo en la Tierra y en el espacio fluye de manera diferente. En términos de la teoría de la relatividad de Einstein, la tasa de flujo del tiempo está directamente relacionada con la velocidad del objeto en sí. Así, si el objeto puede alcanzar la velocidad de la luz, el tiempo casi se detendrá.

Como ejemplo ilustrativo Einstein planteó la paradoja de los gemelos que más tarde fue utilizado por muchos escritores de ciencia ficción. Un gemelo es enviado al espacio , el otro permanece en la Tierra. Muchos años después, el astronauta de doble regresa a la Tierra donde encuentra a su hermano mucho mayor , mientras que todavía el es joven, porque su nave se mueve a la velocidad de la luz.

Por ahora, la humanidad no puede permanecer en el espacio lo suficiente para usar el efecto de “lentitud” del tiempo en el nivel en el que se notaría. Vamos a ver en un ángulo diferente. Bajo las condiciones de los vuelos espaciales , la masa muscular se reduce. Esta es una respuesta a las condiciones ambientales, es decir, entrar en la ingravidez. Ahora resulta que en el espacio exterior la cantidad de proteínas tóxicas que se acumulan en los músculos de envejecimiento disminuye.

Además, los científicos encontraron un grupo de genes cuya expresión disminuye durante el vuelo espacial . Experimentos anteriores de laboratorio realizadas en la Tierra con gusanos Caenorhabditis elegans mostraron que la disminución de la expresión de los mismos genes prolonga la vida de los gusanos.

Hasta la fecha, Caenorhabditis elegans es el primera organismo multicelular cuyo genoma se ha decodificado completamente. Como resultado, muchos de sus genes tienen homólogos en los seres humanos, tales como los que son responsables de la función muscular.

La idea del espacio “longevidad” no es nuevo

“Hemos identificado siete genes, la inactivación de la cual se extiende la vida en condiciones de laboratorio”, dijo uno de los autores del estudio, un experto en el metabolismo muscular, el Dr. Nathaniel Szewczyk. “Todavía no sabemos exactamente cómo funcionan estos genes. Aparentemente, afectan a la percepción del medio ambiente y la adecuada adaptación del organismo. Por ejemplo, un gen que controla la producción de la insulina está relacionada con el metabolismo y la longevidad “.

Estos resultados son alentadores. Si todo sucede de acuerdo con un esquema similar en los seres humanos, podremos vivir hasta los 400 años, dice el director del Centro para la Investigación sobre el envejecimiento en la Universidad de Louisiana, el profesor Michal Yazvinski cree. Caleb Finch le da un pronóstico más optimista – 1300 años.

En consecuencia, como resultado de la adaptación a las condiciones del espacio organismos vivos pueden vivir más tiempo , por lo menos hipotéticamente. Por último, puede que sea evidente después de que el estudio de Caenorhabditis elegans.

Se encontró que estos gusanos son capaces de vivir y reproducirse en el espacio durante unos seis meses. Así, el costo de envío de ellos en un vuelo experimental, por ejemplo, a Marte, puede ser relativamente bajo. En el proceso, los científicos serán capaces de estudiar la influencia del ambiente espacial en los organismos vivos.

Por supuesto, los gusanos difieren significativamente de los seres humanos. Por lo tanto, incluso si el experimento tiene éxito, será demasiado pronto para sacar conclusiones sobre un estudio mucho más exhaustivo del que se necesita. El ambiente espacial es demasiado peligroso para los humanos. Antes de llevar a cabo experimentos para prolonga r la vida en el espacio , la primera tecnología que permitirá a los astronautas realizar viajes a Marte no presenta ningún riesgo a la salud pero debe ser mejorado.

jueves, 25 de octubre de 2012

Envejecimiento y diabetes

La Diabetes mellitus es un desorden metabólico caracterizado por hiperglucemia secundaria a la deficiencia relativa de insulina o de su acción resultante en el desarrollo de cambios degenerativos en los nervios periféricos, el ojo, el riñón y en complicaciones macro vasculares que afectan el corazón, el cerebro y la circulación periférica. Para prevenir estas complicaciones es importante enfatizar la detección temprana y el control Glucémico estricto en todos los individuos independientemente de su edad.

El proceso de envejecer envuelve una regresión fisiológica del organismo a través del tiempo y es importante reconocer que el control glucemico y el manejo de la diabetes en esta población debe incluir un estimado de la capacidad funcional, fragilidad, expectativas de vida y comorbilidades para evitar complicaciones de hipoglucemia y retardar las complicaciones de la enfermedad.
La Diabetes es una de las condiciones crónicas comunes que afecta al envejeciente. La prevalencia de esta condición en la población mayor de 65 años fluctúa entre un 15% y un 20%. En Estados Unidos, la población mayor de 65 años representa un 40% de la población con Diabetes y la prevalencia es mayor en los grupos étnicos de negros americanos e hispanos americanos con una severidad de complicaciones mayor en la raza negra. En Puerto Rico, la prevalencia de Diabetes en la población mayor de 65 años se ha estimado en 26% para el 2006.

La Diabetes puede permanecer asintomática por muchos años e incluso muchas personas consideran la hiperglucemia como parte del envejecimiento, y aproximadamente un tercio de la población mayor de 65 años desconoce su condición. En un 90% de los casos estos individuos padecen Diabetes mellitus tipo 2 y por muchos años su organismo ha sufrido un estado de pre-diabetes con intolerancia a la glucosa, resistencia a la insulina y el síndrome metabólico con la aceleración en el riesgo de arteriosclerosis y el eventual desarrollo de Diabetes mellitus tipo 2.

 En ocasiones al interrogar a nuestros pacientes sobre el historial de Diabetes en la familia, la respuesta inmediata es: "No hay Diabetes, solo aquella que llega con la edad"...es interesante observar que la Diabetes en la edad madura y avanzada no es importante para algunas personas pues la consideran un cambio propio del proceso de envejecer... Es muy importante aclarar este concepto y revisar los cambios en el metabolismo de glucosa con el envejecimiento y las estrategias de control y prevención de complicaciones que aplican a esta población.

Históricamente, la alteración en el metabolismo de glucosa se ha observado en poblaciones de envejecientes en los cinco continentes, en ambos sexos, a partir de los cuarenta años y ha aumentando progresivamente con la edad. Entre un 10-30% de las poblaciones envejecientes estudiadas a través del mundo presentan problemas de intolerancia a carbohidratos que se acentúa con la edad. Este fenómeno fue descrito por primera vez en 1920, y desde esa época numerosos estudios realizados han confirmado el fenómeno de intolerancia a la glucosa que se inicia en la tercera década y continúa progresando particularmente asociado a la obesidad, los estilos de vida, la vida sedentaria, pobres hábitos nutricionales y a la genética.

Por muchos años, se ha investigado la similitud entre el proceso de envejecimiento y los cambios observados en los tejidos de un paciente diabético. El elemento común mas característico en ambos procesos es el desarrollo de arteriosclerosis con el envejecimiento y el desarrollo prematuro de esta condición en el paciente diabético. Existen varios hallazgos que favorecen la diabetes como un modelo de envejecimiento, particularmente los cambios observados a nivel microscópico en los órganos, y la aceleración de estos cambios en tejidos y órganos del riñón, los nervios periféricos, los vasos sanguíneos y en el colágeno en el paciente diabético.
Al comparar ambos procesos, los cambios ocurren prematuramente y son más severos en el paciente diabético y se pueden observar en el estado pre-diabético de intolerancia a glucosa. Se enfatiza entonces, la detección temprana y el control estricto de la glucemia para prevenir o retardar estos cambios progresivos.

La patogénesis de la diabetes en la población geriátrica se ha estudiado ampliamente en los últimos cuarenta años y es multifactorial. Se han implicado factores como deficiencia de insulina, resistencia a la insulina, cambios estructurales en las células pancreáticas con alteración en la secreción y acción de hormonas como la insulina, el glucagón y de otras hormonas pancreáticas que aun continúan en investigación, disminución en la utilización periférica de glucosa, cambios en la composición corpórea con aumento en el porcentaje de grasa, cambios en la dieta y en la actividad física que se observan según avanzamos en edad.

La patofisiología de las complicaciones es similar en el paciente geriátrico y en el adulto joven. Sin embargo, los cambios fisiológicos que ocurren con el envejecimiento en adición a los cambios por la diabetes llevan a una disminución en la reserva fisiológica que afecta la capacidad funcional y la independencia del paciente geriátrico. La diabetes descontrolada en este grupo de edad favorece los síndromes geriátricos de incontinencia, caídas, fragilidad, polifarmacia, alteración cognoscitiva, depresión y limitación de movilidad e independencia que es tres veces mayor en este grupo, y una limitación en actividades del diario vivir dos veces más común que en el diabético más joven. Por tanto, hay que enfatizar la detección temprana de esta condición y su control estricto evitando la hipoglucemia con una orientación nutricional y un plan y horario de comidas adecuado. En el tratamiento integral del individuo mayor de 65 años es esencial una evaluación que incluya en adición a los aspectos médicos y comorbilidades, aspectos funcionales, psicosociales, evaluación para la detectar síndromes geriátricos asociados, prevención y manejo de riesgo cardiovascular, EducaciÓn individualizada al paciente y al familiar más cercano, control estricto de la glucemia, aumentar la actividad física y eliminar hábitos tóxicos.
Los criterios diagnósticos de la Asociación Americana de Diabetes no incluyen ajustes para los valores diagnósticos con la edad. Estos criterios, aplican a la población general.

Con relación a las metas terapéuticas, la hemoglobina glucosilada debe ser menor de 7 y muy cerca de 6.5%. La glucosa en ayunas, debe fluctuar entre 90-100 mg/dl en ayunas evitando la hipoglucemia, el valor postprandial no debe exceder 180 mg/dl y el régimen terapéutico debe ajustarse al estilo de vida y la fragilidad del individuo. Actualmente existen múltiples medicamentos con mecanismos de acción complementarios, dirigidos a la patofisiología de la Diabetes mellitus que favorecen un mejor control glucémico individualizado. Dentro de la población geriátrica es muy estimulante observar individuos que se mantienen activos ejercitándose, en labor voluntaria, o practicando sus pasatiempos y colaborando con el equipo de salud en una vejez saludable disfrutando lo que la vida les ofrece cada DIA...

Colaboremos en prevenir la diabetes con un estilo de vida saludable y en prevenir o retardar las complicaciones con una detección temprana y un compromiso con las metas terapéuticas.