miércoles, 14 de noviembre de 2012

Cómo prevenir y detectar la desnutrición en los adultos mayores

Se recomienda reforzar la dieta con alimentos saludables, ricos en proteínas y carbohidratos.

Debido al deterioro de las funciones fisiológicas, a los cambios psicológicos (depresión) y a los frecuentes problemas de salud que acompañan a la vejez, el riesgo de desnutrición en el adulto mayor se incrementa considerablemente, explica Fiorella López Lema, nutricionista de la Clínica Internacional.

La desnutrición es un trastorno producido por el desequilibrio entre el aporte de nutrientes (proteínas, grasas, hidratos de carbono o azúcares, vitaminas y minerales) y las necesidades del organismo, que está motivado por múltiples factores: “alimentación inapropiada o como consecuencia de alguna enfermedad subyacente”, señala López.

Otro problema que condiciona la alimentación es la dentadura, ya que los adultos mayores dejan de ingerir proteína como la carne porque son más duras de masticar y las sustituyen por carbohidratos simples (harinas y fideos) y no carbohidratos tipo granos, que es lo indicado.

Algunos signos de que el adulto mayor no está bien nutrido son: notoria pérdida de peso, de masa muscular y de tejido adiposo, palidez, piel seca y escamosa, fisuras en los labios, erupciones en la lengua, espasmos en manos y pies, cansancio, somnolencia, y en ocasiones depresión.

Sin embargo, para López, la deficiente nutrición puede superarse si se mejora los aportes de proteínas, fibras, carbohidratos y grasas con el consumo de alimentos fáciles de masticar y digerir. Así por ejemplo, una opción ideal es el consumo de pescado ya que es una carne suave y contiene omega 3, que además de sus propiedades cardiovasculares, ayuda a aliviar algunos problemas como la depresión.

Aunque la necesidad energética es menor que cuando se era joven, se recomienda que la ingesta de proteínas en los adultos mayores se mantenga en los mismos niveles que en años anteriores.

PARA TENER EN CUENTA

El primer paso frente a la desnutrición en los adultos mayores es el tratamiento de las enfermedades subyacentes. La alimentación puede ser reforzada con algún suplemento nutricional. Revise frecuentemente el estado de los dientes o de la prótesis dental del paciente.

martes, 13 de noviembre de 2012

Envejecimiento y riesgo cardiaco

Si se desea tener una pista del riesgo de un ataque cardiaco, sólo hay que mirarse al espejo.

Las personas que presentan señales de envejecimiento —con marcadas entradas, calvicie, arrugas cerca de los lóbulos de sus orejas o bolsas bajo los ojos— tiene más probabilidades de desarrollar una enfermedad cardiaca que personas de su misma edad pero que lucen más jóvenes, sugiere un nuevo estudio.

Los médicos señalan que el resultado subraya la diferencia entre la edad biológica y la cronológica.

“El verse viejo para la edad que se tiene es indicativo de una mala salud cardiovascular”, dijo Anne Tybjaerg-Hansen, doctora de la Universidad de Copenhague en Dinamarca.

Ella dirigió el estudio y reveló los resultados el martes en una conferencia de la Asociación Estadounidense del Corazón en Los Angeles.

Como consuelo, las arrugas en otra parte del rostro y las canas parecen ser solamente consecuencias ordinarias del paso del tiempo y no tienen relación con los riesgos cardiacos.

En el estudio participaron 11.000 daneses mayores de 40 años cuando inició en 1976. Al principio, los científicos documentaron apariencia, midieron las llamadas patas de gallo, arrugas u otras señales de envejecimiento.

En los siguientes 35 años, 3.400 participantes desarrollaron enfermedades de corazón (arterias obstruidas) y 1.700 sufrieron ataques cardiacos.

El riesgo de estos problemas de salud aumentó con cada señal adicional de envejecimiento presente al inicio del estudio. Ese criterio fue válido para individuos de todas las edades y ambos sexos, incluso después de tomar en cuenta otros factores, como antecedentes familiares de enfermedades cardiacas.

Aquellos con tres o cuatro de estas señales de envejecimiento —entradas en las sienes, calvicie en la corona de la cabeza, arrugas en los lóbulos o bolsas amarillentas alrededor de los párpados— tuvieron un 57% más de riesgo de sufrir un ataque cardiaco y un 39% de enfermedades cardiacas en comparación con personas sin ninguna de estas señales.

El tener bolsas amarillentas bajo los ojos, que pudiera señalar un acumulamiento de colesterol, representaron el mayor riesgo, de acuerdo con los científicos.

La calvicie en hombres ha estado ligada a riesgos de problemas cardiacos antes, posiblemente relacionada con los niveles de testosterona.

El grupo solamente pudo suponer por qué las arrugas en los lóbulos podrían aumentar el riesgo.

Kathy Magliato, cirujana cardiaca del Centro de Salud St. John en Santa Mónica, California, dijo que los médicos necesitan prestar más atención a las señales presentes en el rostro del paciente.

“Estamos tan apurados por colocar un tensiómetro para medir la presión sanguínea o el estetoscopio en el pecho” que las señales obvias y evidentes de riesgo son pasadas por alto, dijo.

lunes, 12 de noviembre de 2012

Abandono de adulto mayor será penado con carcelería

La bancada de Perú Posible propuso hoy, mediante proyecto de ley, sancionar con hasta cinco años de cárcel el abandono del adulto mayor y de los menores de 12 de años, con el fin de proteger a la población más vulnerable.

De acuerdo a la iniciativa, será sancionado con pena privativa de libertad no menor de seis meses, ni mayor de cuatro años, a quienes abandonan a un adulto mayor que requiera de cuidados propios de su edad.

Cuando el abandono es por parte de familiares en el cuarto grado de afinidad, el proyecto plantea que la pena sea no menos de seis meses ni mayor de cinco años.

Y a quienes exponen a peligro a un menor de doce años, la pena será privativa de libertad no menor de dos ni mayor de cuatro años, y en caso se obligue a mendigar públicamente, la pena será no menor de dos ni mayor de cinco años.

Según explicó el legislador Marco Falconí, solo en Perú existen alrededor de 800 mil adultos mayores, de los cuales, el 27 por ciento pertenece a la población económicamente activa, y del otro 73 por ciento restante no tiene trabajo y muchos de ellos están en situación de abandono.

En la fundamentación del proyecto, indica que ya la normatividad nacional previó en la Ley 28803 la protección de los derechos de las personas mayores por tratarse de un derecho fundamental inherente a ellos por su condición seres humanos.

Falconí sostuvo que el índice de abandono de adultos mayores es muy alto en el país, pese a que no existe estadística que pueda reflejar dicho problema, pese a la repercusión social que reviste.

“Es así que los adultos mayores deben tener una mayor protección legal frente a situaciones de abandono y maltrato, habida cuenta que por su edad y condición son sujetos de cualquier peligro, tanto para su cuerpo y su salud”, argumentó.

Por ello, indicó que el proyecto de ley busca sancionar a aquella persona, descendiente, familiar directo o indirecto, que abandone intencionalmente a un adulto mayor desvalido, causándole mayor afectación a su vida.

Desde el punto jurídico, recordó que el artículo 4 de la Constitución precisa que el Estado protege al niño, el adolescente, a la madre y al anciano en situación de abandono; mientras que el Código Penal recoge el principio de lesividad sobre bienes jurídicos tutelados por la ley.

“El abandono es un tipo de maltrato, cuya característica es la desatención voluntaria o involuntaria del cuidador o familiar respecto a sus obligaciones hacia la persona mayor”, refirió.

Agregó que ello se manifiesta en no atender las necesidades básicas de alimentación adecuada, vestimenta, medicación de acuerdo a las dosis u horas que corresponda, atender la higiene personal cuando no lo pueda hacer por sí solo, entre otras.

Fuente: La Republica.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Vejez, diabetes e hipertensión, causas de infarto cerebral

La enfermedad vascular cerebral es la segunda causa de demencia en la población adulta, después del Alzheimer, según indica Antonio Arauz Góngora, especialista del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de México, al explicar la importancia de prevenir este padecimiento.

El especialista reconoce que este padecimiento se ha incrementado a nivel mundial debido al envejecimiento de la población, aunque aclara que las personas hipertensas o con diabetes mal controlada, así como las mujeres, tienen mayor posibilidad de presentar un infarto cerebral, principal complicación de este mal.

Incluso, 80 por ciento de los infartos cerebrales están relacionados con la obesidad, diabetes, hipertensión arterial, cardiopatías, colesterol y triglicéridos elevados; sin embargo, también existen otros factores de riesgo poco conocidos y diagnosticados como la fibrilación auricular, una arritmia cardiaca frecuente en adultos.

La enfermedad vascular cerebral se debe a la falta de la adecuada irrigación sanguínea a cualquier parte del cerebro, ya sea por la oclusión de una arteria o por la ruptura de un vaso, con lo que provoca hemorragia. Pero a diferencia de un infarto cardiaco, el del tipo cerebral muestra diferentes signos previos, de acuerdo a la región afectada.

Así, es posible que se presenten desviación de boca, dificultad para hablar o pérdida de movilidad en una parte del cuerpo, por lo que es importante acudir al médico de presentar alguno de estos síntomas.

Esta variedad sintomatológica dificulta la identificación inmediata de eventos vasculares cerebrales, por lo que a nivel mundial están subdiagnosticados por médicos generales, que es otra causa por la que devienen mayores complicaciones.

Por ello, los infartos cerebrales deben considerarse una urgencia médica, donde el paciente requiere de atención hospitalaria dentro de las primeras tres horas del inicio de signos. Ya en el hospital se le hará una tomografía del cráneo y, con algunos datos clínicos adicionales, un profesional de la salud ofrecerá la estrategia terapéutica más adecuada.

A pesar de que la edad avanzada es uno de los factores más relacionados con la enfermedad vascular cerebral, existen acciones que las personas adultas pueden hacer para prevenir su aparición, como mantener un estilo de vida saludable que incluya ejercicio, dieta equilibrada, evitar fumar y reducir el estrés. En tanto que los pacientes con diabetes, además de seguir esas recomendaciones, deben controlar sus niveles de azúcar en la sangre y realizarse pruebas de laboratorio con regularidad.
Los infartos cerebrales están relacionados con la obesidad, diabetes, hipertensión arterial, cardiopatías, colesterol y triglicéridos elevados. Foto: Getty Images
 
Fuente: Terra.

jueves, 8 de noviembre de 2012

¡A ejercitarse se ha dicho!


Muchas veces los adultos mayores pierden capacidad de valerse por sí mismos, más que por la propia edad, por la inactividad, perdiendo equilibrio, flexibilidad, fuerza y resistencia. Pero la naturaleza tan noble nos permite mejorar y recuperarnos con el ejercicio.

Dicen que "el ejercicio es como una cuenta de ahorros: en la medida que se invierte más, más vamos a obtener de ella".

De ninguna manera se puede trabajar resistencia, fuerza o flexibilidad si no hay equilibrio. Cuando el adulto mayor pierde el equilibrio pierde también la seguridad.

Las guías del American College of Sports Medicine (ACSM) y American Heart Association (AHA) sugieren lo siguiente para menores de 65 años:

1. Ejercicios moderadamente intensos (cardio) 30 minutos diarios, 5 días a la semana o

2. Ejercicios vigorosamente intensos (cardio) 20 minutos diarios, 3 días a la semana y hacer de 8 a 10 ejercicios de entrenamiento de fuerza (8 a 12 repeticiones cada ejercicio) 2 veces a la semana

Mientras que, para los que tienen más de 65 años, sugiere:

1. Ejercicios aeróbicos de moderada intensidad 30 minutos diarios, 5 días a la semana o

2. Ejercicios aeróbicos vigorosamente intensos 20 minutos diarios, 3 veces a la semana y hacer de 8 a 10 ejercicios de entrenamiento de fuerza (10 a 15 repeticiones cada ejercicio) 2 a 3 veces a la semana.
 
Y si hay riesgo de caída, trabajar ejercicios de equilibrio y tener un plan de actividad.

lunes, 5 de noviembre de 2012

Fragilidad y dependencia vs. Envejecimiento saludable

Mientras más tarde aparecen las enfermedades crónicas que se pueden prevenir -como la enfermedad cardiovascular-, aumenta la incidencia de enfermedades crónicas no prevenibles como las demenciales o aquellas que causan deterioro sensorial, que en consecuencia son las que originan mayor dependencia.

La fragilidad del adulto mayor depende de su salud física, su situación social y su estado mental. Y se va formando a lo largo de los años (incluso decenios). La fragilidad también es la dependencia en otros niveles, como el económico (amplia y autoestimulada), la afectiva e incluso la física, cuando se compromete el desempeño en cosas elementales de la vida diaria.

El deterioro de la capacidad funcional que lleva a la dependencia conducen a un deterioro de la calidad de vida. Por eso se debe brindar el apoyo, buscando siempre la recuperación o el mantenimiento del nivel funcional.
Si al llegar a ser adultos mayores logramos mantener nuestra vitalidad física e intelectual, seguiremos aportando a la familia y a la sociedad, y lo más enriquecedor: brindar la experiencia a los niños.

Niño saludable, adulto mayor saludable

Estudios han concluido que para lograr un envejecimiento saludable se debe considerar la dieta(entiéndase dieta como la alimentación general que recibimos), el ejercicio y las formas cómo nos enfrentamos a las adversidades.

Los investigadores de la Universidad de Harvard llevaron a cabo un estudio a lo largo de 60 años, identificando siete factores que parecían predecir un envejecimiento saludable y feliz:

1. El consumo moderado de bebidas alcohólicas
2. No fumar
3. Un matrimonio estable
4. El ejercicio
5. El peso adecuado
6. Los mecanismos positivos para lidiar con las dificultades y
7. La ausencia de depresión.


Ellos concluyen que "una ancianidad activa y feliz bien puede que no sea cuestión de los astros ni de la suerte, sino de nuestros genes y de nosotros mismos".

jueves, 1 de noviembre de 2012

¿Cómo ser un adulto mayor sano y feliz?



“Saber envejecer es una obra maestra de la sabiduría, y una de las partes más difíciles del gran arte de vivir”.
                                                                                                                           Henri Fréderic Amiel



Llegar a ser adulto mayor en este siglo no es difícil, pero lo que deseamos es llegar a ser un adulto mayor autónomo e independiente.




Según cifras del Minsa que datan del 2005, en el Perú la población adulta mayor para el 2025 representará el 13,27%. Para los países en desarrollo, una persona es considerada adulto mayor a partir de los 60 años y en los desarrollados, a partir de los 65 años.

En el Perú la esperanza de vida al nacer para ambos sexos, según el INEI, es de 71,2 años y la proyección para el 2015 es de 72,5 años. Comparado con el año 90, que era 64,3 años, este aumento en la longevidad, si bien es cierto nos alegra, nos hace preguntarnos ¿cuántos años serán con calidad de vida o con vida saludable?

La cuestión no solo es vivir más, sino mejor, con esa independencia y autonomía que deseamos. De ahí que, para lograr esta famosa calidad de vida y para evitar la dependencia, la OPS recomienda impulsar el envejecimiento saludable en todo el mundo.

¿Y cómo se está trabajando para un envejecimiento saludable?

Haciendo promoción de la salud en todas las etapas de la vida (desde antes de la gestación), en la prevención y control de enfermedades crónicas no transmisibles como cardiopatías, arteriosclerosis, diabetes, obesidad, hipertensión arterial, salud mental y en el impulso de políticas favorables al envejecimiento activo y saludable.

Las afecciones crónicas más frecuentes en los adultos mayores en todo el mundo son las cardiovasculares, el cáncer, la diabetes, la osteoartrosis, las pulmonares y los desórdenes mentales como la depresión y la demencia (enfermedad de Alzheimer).

En los países en desarrollo, todas las enfermedades agudas y crónicas de los adultos mayores están exacerbadas por la pobreza persistente y la falta de servicios apropiados y las afecciones que generalmente son la limitantes en el adulto mayor son la demencia, los accidentes cerebro vasculares (o derrames) y la fractura del cuello del fémur (cadera). Segun esto podemos aprender a prevenir.

Fuente: Minsa.